miércoles, agosto 24, 2005


Si tan solo nos pusiéramos a pensar en los simples detalles de la vida que podrían hacernos un poco más feliz cada día todo seria distinto. Opacamos todas esas alegrías con pequeñas cosas que convertimos en inmensos problemas.
Es mucho más fácil y sano disfrutar tantas cosas como: (estas son las que a mi me gustan)
El olor de las flores
Cuando cruzas miradas con alguien especial
Reventar las bolsitas que tienen globitos
Sentir el ruido del sello de seguridad de la tapa de los jugos en botella
Cuando empieza a chispear y te cae el agua en la cara
Mirar como avanzan las nubes (pero cuando están como gorditas)
Escuchar una linda canción
Ver la sonrisa de alguien
Demorarse mil horas comiendo uva porque es más rico pelarlas con los dientes
Mirar una vela prendida y ver por las distintas tonalidades que puede pasar una simple llama de fuego
Sentir escalofríos cuando vez a la persona que quieres y que se te paren los pelos de los brazos
Sacar fotos a nada y que resulte una increíble por casualidad
Jugar con tu sombra
Hacer y reventar burbujas de jabón
Mirar el microondas cuando se esta derritiendo el queso de un pan
El cansancio y el sueño que da después de llorar y desahogarse
El dolor rico de los piercings
Tirarse en el suelo y no hacer nada más que mirar el techo
Caminar por la calle en una noche de verano
Jugar a no pisar las líneas en la calle
Hablarle a un perro y que te mire con cara de que te entiende
Despertarse pensando en una canción que no escuchabas hace mucho y te recuerda cosas
Cuando vas por la carretera rápido y hay viñedos mirar entremedio de las plantaciones y ver las perspectivas
Lo mismo pero en una calle con muchos árboles alrededor
Llegar a la casa con hambre y que justo haya tu comida preferida
El olor a bencina
Despertar con una llamada por teléfono de alguien que quieres

domingo, agosto 21, 2005

luna?


En sus ojos se reflejaba esa gran luna, la misma que lo vio derramar tantas lagrimas por ese gran amor que ya estaba olvidado en el tiempo.
La misma que lo abrazo noches enteras llenas de pasión, pasión incontrolable.
En sus ojos se reflejaba la misma hermosa luna que lo vio nacer una fría noche de invierno.
La misma luna que hoy llora desconsolada miles de estrellas porque hoy lo ve morir con su
reflejo en sus entreabiertos ojos y en su triste alma.

miércoles, agosto 17, 2005

Tu y yo (que obvio el nombre)

Si tan solo fuéramos tu y yo
Si el resto nos dejara tranquilos
Si tan solo nos sentáramos a ver las nubes pasar
Si las estrellas no dejaran de mirarnos nunca
Si el sol no dejara que ni las sombras de los árboles nos taparan
Si la lluvia cayera sobre nuestros cuerpos siempre suavemente
Si tus ojos siempre miraran los míos
Si tus manos no dejaran de rozar mi cara
Si tus labios no dejaran de besar los míos
Si tan solo el mundo parara por un segundo y nos dejara bajar
Si tan solo fuéramos tu y yo

lunes, agosto 15, 2005

Hojas secas



Al caminar y sus pies posarse lentamente sobre la acera sentía el sonido del otoño, de las hojas secas quebrarse y quedar plasmadas en el suelo como un simple recuerdo de lo hermoso que había sido ese árbol en estaciones anteriores.
Había pasado todos los días de su vida frente a aquel árbol, ya formaba parte de su historia, cada etapa de su vida tenia un recuerdo junto a el, se vieron crecer mutuamente.
Los dos ya tenían rasgos de edad avanzada, en el caso del hombre, sus pasos lentos y pesados al caminar, su espalda encorvada, su leve ceguera y su falta de cabello lo hacían presente, en el árbol su corteza gruesa pero ya descascarada y sus grandes raíces tan sobresalientes que incluso levantaban parte de la acera.

Muchas veces el hombre se preguntaba que haría si algún día pasara y “su árbol” ya no estuviera, seria como arrancarle un trozo de vida, pero nunca pensó en lo que pasaría con el árbol cuando el dejara de pasar por ahí.

Una tarde ya de invierno el hombre caminaba como siempre hacia su casa después de haber estado en su negocio trabajando, cuando tropezó con una de las raíces de su árbol y cayo a sus pies golpeándose la cabeza y quedando inconsciente, pasaron varios minutos cuando una mujer lo descubrió ahí y pidió ayuda. Tiempo después la condición del hombre había mejorado, solo tenía algunos dolores pero nada grave así que decidió levantarse.
Camino a su negocio iba pensando en lo ocurrido, cuando llego al lugar de su incidente vio que el espacio que ocupaba su árbol estaba siendo limpiado, ya no estaba. Con una nostalgia inmensa le pregunto al señor que estaba ahí que había pasado, que porque lo habían podado, (pensando el en que quizás fue por su accidente y no querían que se repitiera nuevamente) y el hombre le respondió que días antes el árbol empezó a enfermar, sus ramas comenzaron a ceder y poco a poco se fue cayendo y su tronco flaqueando hasta quedar casi en el suelo, fue por eso que decidieron sacarlo.
El hombre entro en un estado crítico, sus dolores aumentaron y a los pocos días murió. El amor que le tenía a esa creación de la naturaleza era el único lazo que tenia hacia su infancia y todos los recuerdos que tenia en la vida.
Y eso el árbol lo sabía.